ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (1ª temporada)

P R I M E R A    T E M P O R A D A

A N Á L I S I S

Maria-sama ga miteru, también conocida de forma abreviada como “Marimite”, es una obra de enorme prestigio dentro el mundo del Yuri y de todo el género Shoujo en general. Su gran popularidad la ha hecho abarcar múltiples formatos, desde novelas, mangas, animes, CD Dramas y hasta Radio Dramas, pero en esencia se trata fundamentalmente de una serie de novelas ligeras escritas por la autora japonesa Konno Oyuki. Estas novelas se empezaron a publicar en 1998 y aún a día de hoy continúan apareciendo entregas, habiendo superado ya la treintena de volúmenes. Originariamente Maria-sama ga miteru fue un relato corto de 1997 para la revista Cobalt pero, gracias al gran éxito que obtuvo, su autora decidió hacer una serie de novelas desarrollando las bases establecidas en la novela original.

Por “novelas ligeras” se entienden las historias no demasiado extensas y fáciles de leer (en cuanto a su lenguaje, que no necesariamente en cuanto a su trama) destinadas a un público eminentemente adolescente, que tanto éxito tienen en Japón entre los jóvenes estudiantes y que a menudo son el origen de posteriores adaptaciones al Manga o al Anime. A veces las novelas ligeras pueden ir acompañadas de algunas ilustraciones entre sus páginas para deleite de sus fans, amenizando así aún más su lectura.

A raíz del éxito de estas novelas, la obra fue llevada al Anime por el Studio DEEN, de la mano de Yukihiro Matsushita como director, emitiéndose en la televisión japonesa en el año 2004 en forma de mini-serie de 13 episodios. Su gran éxito llevó a la productora a realizar una segunda serie de otros 13 episodios, que fue emitida entre finales de ese mismo año y principios del siguiente. Más adelante, en el año 2007, se emitió una tercera temporada en formato de 5 O.V.A.s de larga duración (de 50 minutos cada episodio), y recientemente hemos podido disfrutar de una cuarta temporada nada más comenzar el 2009 (de nuevo una mini-serie de T.V. de 13 episodios).

Todas las temporadas de Anime siguen de manera bastante fiel los acontecimientos descritos en las novelas, no dándose en Marimite el habitual “relleno” presente en otras series de Anime, para alivio de los fans más exigentes. Las únicas concesiones al formato de Anime que se han dado ha sido algún que otro pequeño “desorden” a la hora de contar cronológicamente los acontecimientos de las novelas, así como obviar ciertas historias de importancia menor en la trama principal de la obra o condensar algunos acontecimientos por razón de la duración de los episodios televisivos.

La traducción oficial del título al castellano fue en su momento “María nos mira”, una traducción demasiado literal, ya que una más correcta y acorde al sentido de la obra sería “La Virgen María vela por nosotras”, pues por “Maria-sama” (literalmente, “La señora María”) se está haciendo referencia a la Virgen María del Cristianismo, y en concreto en esta obra haría referencia a la estatua de la Virgen situada en los jardines de la Academia Lilian, la escuela donde se sitúa la trama principal de esta obra. Una estatua además cargada de gran simbología ya que frente a ella es donde las alumnas del centro suelen formalizar sus compromisos de hermanamiento (e incluso sus disoluciones, como si la Virgen María fuera simbólicamente testigo de esa unión o separación). Y por otra parte, en cuanto a la segunda parte del título, “ga miteru” (literalmente “nos mira”) hace en realidad referencia a que la Virgen María observa, cuida, protege y vela en definitiva por las jóvenes alumnas de la Academia Lilian (en la traducción francesa sí que se atendió a este sentido de “protección”: “La Vierge Marie vous regarde”), así que la traducción más correcta debería haber sido como decía antes “La Virgen María vela por nosotras”.

En la Academia Lilian para Señoritas, una institución privada de gran prestigio, las protagonistas de esta historia acuden a cursar sus estudios de Preparatoria (los tres últimos años de enseñanza secundaria antes de entrar en una universidad). Una de las tradiciones más arraigadas en la escuela es un peculiar sistema de hermanamiento, consistente en que una alumna de un curso superior (“grande soeur”) adopta como hermana menor a otra de un curso inferior (“petite soeur”), para guiarla y protegerla durante su estancia en la escuela, mientras que la hermana menor debe apoyar y ayudar en todo lo posible a la mayor. Para formalizar esa unión la alumna mayor entrega un rosario a la menor, que ésta a su vez podrá entregar después a su respectiva petite sour.

La historia comienza con la joven Yumi Fukuzawa, estudiante de primer año de preparatoria en Lilian, que por diversas circunstancias acaba involucrada en los intrincados asuntos del Consejo de Estudiantes (conocido como Yamayurikai). Por una serie de eventos, Yumi es adoptada como petite soeur por la “estrella” de la Academia, la idolatrada Sachiko Ogasawara, una estudiante modélica que forma parte del Consejo de Estudiantes. A partir de entonces Yumi será testigo de las (a menudo difíciles) relaciones entre los miembros del Yamayurikai, y tratará poco a poco de comprender mejor a su aparentemente inaccesible “onee-sama” (hermana mayor).

La Academia Lilian para Señoritas es una escuela católica muy tradicional, con una disciplina severa y una filosofía educativa anclada en tiempos pasados, empeñada siempre en que sus alumnas sean modelos de distinción y elegancia, tanto durante el tiempo que cursan sus estudios en la propia academia como después a lo largo de sus vidas, procurando así que se extienda la fama y el buen nombre de esta prestigiosa institución educativa.

El propio aspecto de la escuela (edificios de madera rodeados de bucólicos jardines), o los sobrios uniformes oscuros de las alumnas transmiten siempre una idea de austeridad, elegancia y discreción que están presentes a lo largo de la obra, pero que en realidad tienen la finalidad de servir como perfecto contraste para que destaquen aún más las tormentosas relaciones que a veces se dan entre las alumnas de la escuela, en vez de optar por haber ambientado la obra en una típica escuela pública, donde no estaría presente toda la atmósfera de represión y austeridad propias de una escuela tradicional católica anclada en el pasado como es la Academia Lilian. Es tan importante el papel que desempeña la escuela en este sentido que se la puede considerar perfectamente como un personaje más de la trama, por todo lo que llega a influir a los demás personajes a la hora de tomar ciertas decisiones (algunas incluso de las más cruciales en sus vidas).

Yumi Fukuzawa

Una joven estudiante de primer año de preparatoria en Lilian, caracterizada por su carácter alegre, optimista (rozando a menudo la ingenuidad), y también por tener un rostro increíblemente expresivo, que a menudo le acarrea problemas. Siempre dispuesta a ayudar a todo el mundo, en seguida será el centro de atención de los componentes del Yamayurikai, y poco a poco de todo el resto del colegio, que no se explican cómo ha podido llegar a convertirse en la petite soeur de la idolatrada Sachiko Ogasawara.

Sachiko Ogasawara

La estudiante más admirada de Lilian por todas sus compañeras, por su gran belleza y deslumbrante clase. Es la hija única de una adinerada familia y sus padres le concertaron desde pequeña un matrimonio de conveniencia con su primo Suguru, heredero a su vez de otra importante familia del país. A pesar del carácter frío e inaccesible de Sachiko, Yumi conseguirá poco a poco adentrarse en la intrincada personalidad de su onee-sama, descubriendo su faceta más tierna y vulnerable (tras no pocos desencuentros).

Sei Satou

La “Rosa Gigantea” del Yamayurikai. Sei desde el primer momento sentirá una especial predilección por Yumi, bromeando siempre con ella y colmándola de atenciones de lo más afectuosas (aunque solo con la intención de poner celosa a Sachiko). Será un importante apoyo para Yumi en su relación con el resto de miembros del Yamayurikai, dándole sabios consejos en los momentos oportunos. A pesar de su alegre y desenfadado carácter, Sei guarda para sí misma un oscuro y doloroso pasado que no desea recordar.

Shimako Toudou

Una hermosa y enigmática estudiante de primero, petite soeur de Sei. De carácter reservado y amable, su mayor deseo es ser libre y no estar atada a nada ni a nadie, por lo que Sei siempre la trata aparentemente con cierta indiferencia, aunque en realidad ambas están fuertemente unidas. Le fascinan los cerezos en flor, y en ocasiones parece quedarse absorta contemplándolos. A pesar de su carácter tímido y distante, lo que más anhela es poder llegar a ser comprendida por alguien que la entienda de verdad.

Yoshino Shimazu

Una estudiante también de primer año, al igual que Yumi y Shimako. Tras su frágil apariencia se encuentra una joven impetuosa y vigorosa, facetas que irá mostrando poco a poco tras superar con éxito una delicada operación de corazón a la que se somete en esta primera serie. Unida fuertemente a su prima Rei Hasekura, de quien es petite soeur, forma parte en el Yamayurikai de la familia de las rosas amarillas (sin duda las más excéntricas). Su fuerte carácter y su gran amor por Rei le harán pasar por ciertos momentos difíciles.

Rei Hasekura

La petite soeur de Eriko (la singular Rosa Foetida). Rei es una gran practicante de kendo y se caracteriza por una apariencia exterior muy masculina, lo que hace que en la Academia Lilian se tenga de ella una imagen bastante equivocada, al ser ella en realidad una chica de lo más femenina, algo que tan solo conocen las personas que mejor la conocen. Rei pasará por momentos delicados en su relación con Yoshino, al querer ésta dejar de depender tanto de ella, con el objetivo en realidad de fortalecer así a la propia Rei.

Youko Mizuno

La Rosa Chinensis del Consejo de estudiantes y líder natural del mismo, quizá por ser la única que se lo toma realmente en serio, a diferencia de Sei y Eriko, más pendientes por lo general de sus asuntos personales. Youko se preocupa constantemente por todos los que la rodean y sabe “mover los hilos” para desencadenar los efectos deseados en beneficio de los que más lo necesitan, por lo que a veces puede transmitir una imagen de persona fría y manipuladora, pero en realidad posee un gran corazón.

Eriko Torii

La singular y a menudo extravagante Rosa Foetida, una estudiante de gran talento e inteligencia pero que habitualmente suele mostrarse siempre apática y como si tuviera la cabeza en las nubes. Su peculiar fijación por todo lo que se sale de lo común la llevó a elegir a Rei como su petite soeur, al ser una chica tan alta como poco femenina en su aspecto externo. Es de los pocos personajes en toda la serie que parece mostrar interés únicamente por los hombres, lo que dice mucho del espíritu Yuri de la obra.

Tsutako Takeshima

Una compañera de clase de Yumi que, como miembro del Club de fotografía, va haciendo fotos a diestro y siniestro por toda la Academia Lilian, en estrecha colaboración con el periódico sensacionalista de la escuela. Precisamente una de esas fotos originará todo lo que le sucederá después a Yumi en la serie, al capturar Tsutako el célebre instante del primer encuentro entre Sachiko y Yumi, que luego desencadenará la accidentada entrada de ésta en el Yamayurikai como petite soeur de la Rosa Chinensis en Bouton.

Shizuka Kanina

La enigmática “Rosa Canina”, una atractiva estudiante de segundo curso que canta en el coro de la escuela como solista y ayuda en la biblioteca. Aspira al puesto de Rosa en el Consejo del Yamayurikai, pero no mediante la habitual sucesión entre soeurs sino recurriendo a la vía de la elección directa entre las estudiantes de la escuela, efectuándose una votación entre las alumnas de primer y segundo curso. Su verdadero interés en el Yamayurikai quedará pronto al descubierto, siendo su objetivo en realidad uno de sus miembros (¿o quizá dos?)

Otros personajes: también hay que destacar a Yuuki Fukuzawa (el hermano menor de Yumi, muy parecido físicamente a ella), a Suguru Kashiwagi (el prometido y primo de Sachiko, un joven y adinerado galán), a Shiori Kubo (un antiguo amor de Sei), a Mifuyu Uzawa (una estudiante de Lilian obsesionada con Sachiko desde el parvulario), a Minako Tsukiyama (la presidenta del Club de Periodismo), a Mami Yamaguchi (una compañera de clase de Yumi, también colaboradora del periódico de Lilian) o a Chisato Tanuma (una admiradora de Rei Hasekura que conseguirá una cita con ella).

La serie cuenta con una calidad gráfica bastante destacada, aunque sin llegar a la “excelencia” vista en otras series, pero al menos podemos situarla muy por encima del standard habitual televisivo (el hecho de tener solo 13 episodios en lugar de cientos ayuda lógicamente a lograrlo).

El diseño estético tanto de personajes como de escenarios es muy destacado dentro de la sobriedad y elegancia propias de la Academia Lilian.

Aunque tampoco sea uno de sus puntos en los que más destaque, la animación de esta serie es de lo más aceptable y hay escenas realmente muy bien ejecutadas en cuanto al movimiento de los personajes y los entornos. En algunos momentos de especial tensión narrativa, la buena animación de la que hace gala la serie en ocasiones sirve para transmitirnos adecuadamente esas sensaciones descritas. Precisamente estos momentos quizá destacan más que en otras series, al transmitir Marimite deliberadamente una atmósfera general de paz y serenidad muy propia de la Academia Lilian, por lo que cuando sucede uno de estos momentos de gran tensión que rompen la tónica habitual de la escuela (como las alumnas corriendo por el recinto o cuando se desencadena algún fenómeno atmosférico) resultan aún más llamativos si cabe, por lo bien ejecutados que están también en cuanto a animación.

La narración y los diálogos de la serie son simplemente brillantes, mereciendo la pena volver a ser disfrutados en segundas y terceras ocasiones para captar hasta la última de las sutilezas presentes en las cuidadas líneas que dice cada personaje en la serie. Y como suele ser característico (y muy de agradecer) en una serie Shoujo, es tan importante casi lo que se dice como lo que no se dice, obligándonos a pensar qué hay más allá de lo aparente.

Aquí estaríamos ante uno de los puntos fuertes de la serie. La ambientación musical es magnífica, tanto en los temas de fondo de corte más cómico como en los más dramáticos. Temas para el recuerdo son sin duda el delicioso “Pastel Pure”, un tema de corte clásico tan aparentemente sencillo como elegante y evocador, o el sensacional preludio (Avant Title) de la cabecera de cada episodio, así como otros temas que acompañan los momentos más emotivos de la serie.

Maria-sama ga miteru es una obra tan rebosante de Yuri, mostrado en sus más diversas facetas e intensidades, que casi se podría decir que es un “tratado sobre Yuri” en sí misma. Podemos encontrar desde relaciones simplemente de profunda amistad, de estrecha camaradería, de admiración jerárquica, de adoración obsesiva, de hermandad propiamente dicha, y así hasta llegar también a las relaciones donde ya los sentimientos son más marcadamente románticos, distinguiéndose aquí los que se exteriorizan de forma más evidente (como el dramático romance entre Sei y Shiori) o los que son llevados de una forma más discreta y platónica (como la relación entre Yumi y Sachiko). También merece destacarse especialmente la relación entre Rei y Yoshino, quienes más allá del simple hecho de ser primas forman una de las parejas más visible e indisolublemente unidas de toda la serie. De hecho, prácticamente se comportan ante los ojos de todo el mundo como si fueran ya una pareja casada, con sus peleas conyugales y posteriores reconciliaciones incluidas.

Los elementos simbólicos también tienen en esta serie una importancia crucial al igual que en otras muy destacadas dentro del género Yuri, siendo los más reconocibles en Marimite los siguientes: en primer lugar, el propio nombre de la escuela (Academia Lilian), siendo el Lirio el símbolo por excelencia del Yuri (ya que de hecho es su traducción directa). En segundo lugar, el rosario que se entregan las estudiantes que desean crear lazos de hermandad entre ellas, siendo de hecho una especie de anillo de compromiso que simbolizará la unión de esta pareja (y cuya devolución será también un símbolo de la disolución de ese “matrimonio”). En tercer lugar la importancia de las rosas en la serie (un tradicional símbolo de homosexualidad, tanto masculina como femenina), hasta el punto de estar estructurado el Consejo de Estudiantes en torno a la figura de tres famílias de Rosas (rojas, blancas y amarillas). Y en cuarto lugar, cómo no, la propia figura de la Virgen María (y prácticamente todo el colegio por extensión), como un ideal de feminidad inmaculada, en una academia donde no hay presencia de hombres por ninguna parte que puedan mancillar ese “jardín de doncellas”, siendo un lugar idílico donde las jóvenes pueden relacionarse entre sí hasta donde ellas mismas quieran establecer sus límites, desde relaciones de mero compañerismo y amistad hasta relaciones románticas de lo más profundas.

La primera temporada de Maria-sama ga miteru es todo un placer para los sentidos, tanto para la vista como para el oído, pero lo es aún más si cabe para la mente. Es una de esas series cuyas historias son capaces de hacernos disfrutar tanto en el momento que nos las cuentan como luego a posteriori, haciéndonos reflexionar sobre todo lo que hemos presenciado y el papel que han llevado a cabo los diversos personajes involucrados en esas situaciones, llevados por sus diferentes motivaciones personales. Una serie corta pero muy intensa, profunda y sin concesiones ni siquiera para los propios fans potenciales de la misma, exhibiendo en todo momento un estilo muy marcado y personal, sobrio y elegante como la propia filosofía de la Academia Lilian para Señoritas.

– Su repertorio de personajes, de lo mejor que se ha visto en cualquier serie de Anime en general.

El protagonismo de cada uno de ellos está además muy bien dosificado a lo largo de la serie, sin llegar a cansarnos con los personajes principales ni  hacer que nos olvidemos enseguida de los secundarios, como a menudo suele ocurrir en series que cuentan con un nutrido número de personajes y descuidan mucho este aspecto.

– Su cuidada ambientación, tanto del colegio en el que se enmarca la historia (que hace muy creíbles las situaciones vividas por los personajes) como de las propias estructuras del mismo: en especial el “sistema soeur” (las relaciones de hermandad creadas entre las alumnas) o la propia estructura del Consejo en tres familias de tipo dinástico, con las interesantes sucesiones que se dan entre sus cargos.

– Las numerosas relaciones de amor y amistad presentes en la obra, siendo además de muy variada naturaleza e intensidad, sin centrarse exclusivamente en una sola como suele ocurrir habitualmente en otras obras del género.

– Su corta duración. En ocasiones los episodios destinados a contar ciertas historias se nos antojan demasiado condensados para lo que hubiera sido deseable en circunstancias óptimas (quizá una serie de 26 hubiera sido lo idóneo), de cara a narrar de forma más detallada historias a las que se les podría haber sacado mucho más jugo.

– La auto-censura que se impone la serie en determinados momentos, negando a los aficionados ciertos momentos de gran pasión romántica, como algún que otro beso que sabemos claramente que sucede pero que no llega a mostrarse como nos gustaría.

Como suele ocurrir con todo producto en definitiva pensado para su emisión por televisión, el hecho de intentar llegar a un público lo más amplio posible juega a menudo estas malas pasadas.

ENLACES DE INTERÉS:

ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (2ª temporada)

ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (3ª temporada)

ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (4ª temporada)

Publicado el febrero 21, 2009 en Maria-sama ga miteru y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 22 comentarios.

  1. Buenas, con marimite estoy ya muy perdida porque se que el anime se quedó en la cuarta temporada y parecía que iba a haber una quinta pero no se si al final se hizo. Mi duda es si la dieron por finalizada en la 4ª temporada o si en el manga terminaron la historia que faltaba en el anime..

    Gracias y un saludo.

  2. Hola RittleL.

    No, no la dieron por finalizada. Simplemente estaría como en un punto y aparte (en términos de animación), pues lo que importa aquí no lo olvidemos son las novelas. El Manga tan solo es una adaptación que igualmente cubre tan solo una parte de la obra original. Así pues hasta que la autora de las novelas no diga que la obra oficialmente concluye ésta seguirá activa a todos los efectos, por lo que en un futuro podríamos ver nuevas animaciones adaptando lo que falte.

    Un saludo.

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