ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (2ª temporada)

S E G U N D A    T E M P O R A D A :    H A R U

A N Á L I S I S

Maria-sama ga miteru nos cuenta las historias de un grupo de alumnas que acuden a la prestigiosa Academia Lilian para Señoritas, poniendo especial énfasis en los lazos de hermandad que se crean entre ellas, e incluso en los sentimientos románticos que llegan a surgir a raíz de estas relaciones. Originariamente la obra surgió de una serie de novelas ligeras escritas por Konno Oyuki, que debido a su gran popularidad fueron adaptadas al Anime en el año 2004 en forma de una mini-serie de 13 episodios, cosechando también un gran éxito en este formato. A raíz de ello, una segunda temporada de otros 13 episodios realizada por el mismo equipo fue emitida a finales de ese mismo año y principios del siguiente, añadiendo al título principal el término “Haru” (“Primavera”), al ser la época del año durante la que transcurren los acontecimientos que veremos en esta segunda temporada, siendo además habitual emplear la palabra “primavera” para referirse al despertar del amor, perfectamente aplicable a alguna de las parejas de la serie durante esta segunda temporada.

Después de los acontecimientos vividos en la primera temporada, los miembros del Yamayurikai (el Consejo de Estudiantes de Lilian) tendrán que enfrentarse ahora a uno de los momentos más difíciles para todas: la graduación de las alumnas de tercer curso y, con ello, el inevitable adiós de las tres Rosas actuales.

Tras la dolorosa separación la vida prosigue en Lilian, y el ciclo escolar se renueva con la llegada de nuevas alumnas en primavera. Ahora Sachiko, Rei y Shimako serán respectivamente las nuevas Rosas Chinensis, Foetida y Gigantea, y al no haber una Rosa Gigantea en Bouton éste puesto parece ser el más urgente por cubrir ahora en el Consejo. Pero Shimako se encuentra sumida en una profunda melancolía tras la marcha de Sei, sintiendo un gran vacío en su corazón al no tener ya a su lado a su querida onee-sama.

Por otra parte, la relación entre Yumi y Sachiko irá afianzándose poco a poco, pero ambas deberán afrontar una difícil prueba en la que los celos, los malentendidos, los azares del destino y cierto drama personal por el que pasará una de ellas serán las piezas clave en un doloroso rompecabezas que pondrá a prueba su relación.

La historia principal sigue teniendo a la Academia Lilian como gran escenario en el que transcurren la práctica totalidad de los eventos de la serie, aunque en esta segunda temporada veremos nuevas localizaciones donde se desarrollarán también acontecimientos importantes, como la residencia de la familia Ogasawara o el campus de la Universidad de Lilian.

Se mantienen entre los personajes principales respecto de la primera temporada: Yumi, Sachiko, Shimako, Rei, Yoshino, Tsutako, Yuuki, Suguru, Chisato, Minako y Mami.

Se marchan del colegio durante esta segunda temporada: por una parte Youko, Eriko y Sei, graduadas, y por otra parte Shizuka, que se marchará a Italia para continuar allí su formación musical. Tanto Youko como Sei contarán con alguna aparición posterior en la serie tras dejar la escuela.

Aparecen como nuevos personajes:

Sayako Ogasawara

La madre de Sachiko. Durante el inicio del año recibirá como anfitriona a los componentes del Yamayurikai en la suntuosa mansión de los Ogasawara. Sayako es una mujer de carácter tranquilo y modales impecables, que a pesar de contar con todas las comodidades de un amplio servicio doméstico le gusta cocinar por ella misma, aunque según le explica Sachiko a Yumi lo hace siempre de una forma tan despreocupada que puede tardar una eternidad en acabar de preparar lo que se propone cocinar por sí misma.

Noriko Nijou

Una alumna de primer curso a la que conoceremos nada más graduarse las alumnas de tercero. Noriko se siente muy diferente del resto de las estudiantes de Lilian por razón de la tradición religiosa de su familia, por lo que evitará deliberadamente relacionarse con sus compañeras de clase. Pero un buen día tendrá un encuentro casual con Shimako frente al cerezo favorito de ésta, y Noriko quedará tan impresionada de la magia de ese encuentro que a partir de entonces no se podrá quitar a Shimako de la cabeza.

Touko Matsudaira

Otra alumna de primer curso, compañera de clase de Noriko. Touko es prima lejana de Sachiko, por lo que la llama “onee-sama” en la escuela tal y como acostumbraba de pequeña, lo que crea una gran inquietud en la pobre Yumi. De carácter travieso, Touko explotará todo su talento interpretativo (no en vano forma parte del Club de teatro de la escuela) adoptando el papel de villana en un intrincado plan de Rei y Sachiko para ayudar a Shimako a no avergonzarse de su tradición familiar no católica a los ojos de los demás.

Kei Katou

Una compañera de clase de Sei en la Universidad, a la que conoce por casualidad por el parecido de sus respectivos nombres y apellidos durante la ceremonia de presentación del nuevo curso. Kei ayudará a Yumi en uno de los momentos más difíciles que la joven atravesará en esta segunda temporada, llevándosela junto con Sei a la residencia de estudiantes en la que se aloja. Después recibirá la visita de Yumi para agradecerle su amabilidad al permitir que se resguardara de la lluvia en su alojamiento.

Yumiko Ikegami

La administradora de una residencia de estudiantes anexa a la Universidad de Lilian. Yumiko le contará a Yumi una historia de su pasado que guarda gran parecido con el difícil momento por el que ella está pasando en esos momentos con Sachiko. Yumiko estudió también en la Academia Lilian en su juventud y, a pesar de todos los años transcurridos, conserva con enorme nostalgia sus recuerdos de aquella época, en especial de su relación con su querida onee-sama, con la que a raíz de un malentendido no se ha vuelto a ver desde entonces.

Otros personajes a destacar: en esta segunda temporada conoceremos también al profesor Yamanobe (un profesor de ciencias de la escuela Hanareda del que se enamora Eriko), al padre de Shimako (un monje encargado de un importante templo), sin olvidar tampoco a Goronta (el gato de la escuela, al que Yumi llamaba Ranchi).

Al ser tan cercana esta segunda temporada respecto de la primera (apenas transcurrió medio año entre ambas) tenemos prácticamente la misma calidad en su dibujo, lo cual ya es una buena noticia, pues a menudo vemos cómo las nuevas temporadas de las series de éxito van progresivamente reduciendo su calidad en contra de lo que debería ser normal con el paso del tiempo, como es que cada vez mejoraran (o si no, que al menos se mantuviera igual). En Marimite por fortuna la calidad se mantiene al nivel alto que ya tenía la primera temporada, y el diseño concreto de cada personaje tampoco sufre cambios destacables.

Al igual que ocurre con el dibujo, la animación se mantiene al mismo nivel que en la primera temporada. De nuevo se sigue haciendo un buen trabajo a la hora de presentarnos las (contadas) escenas en las que, saliéndose de la habitual paz y tranquilidad que impregna toda la Academia Lilian, los personajes nos muestran su lado más activo y apasionado. De nuevo los elementos naturales cobran especial importancia aquí, como los árboles agitados por el viento, la caída de pétalos de cerezo o los episodios donde la lluvia hace un cruel acto de presencia en las vidas de los personajes de la serie, teniendo connotaciones muy positivas en el primer caso y muy negativas en el segundo, como si de un personaje más de la trama se tratara por la influencia que estos fenómenos naturales llegan a tener en los personajes a la hora de desencadenar sus reacciones.

Aunque sigue manteniendo un magnífico nivel, la calidad de los diálogos se presenta ligeramente inferior en esta segunda temporada. Por otra parte es lógico, dada la brillantez alcanzada en la primera serie, con tantos y tantos momentos memorables en el recuerdo ya del aficionado.

Esta segunda serie contará también por supuesto con los suyos propios (en especial los protagonizados por Shimako por una parte y Yumi por otra), pero en bastante menor medida en comparación.

Aquí la tendencia es la contraria que la señalada en el punto anterior. Lejos de empeorar, la música se torna en esta segunda temporada aún más deliciosa si cabe que en la anterior. Temas nuevos de enorme importancia ven la luz en esta nueva temporada, en especial el maravilloso tema “Avec ma Soeur”, del que se emplean no pocas variaciones según la tensión dramática del momento. Una de estas variaciones, quizá la más serena y romántica, cabe destacarse por encima de todas: “Anata no Tomoni”, que es todo un placer para los sentidos. También destaca la nueva sintonía de “Avant Title” empleada en esta segunda temporada, y cómo no el tema principal (Pastel Pure), heredado de la primera serie pero ahora en una preciosa y delicada versión cantada. Otros temas de lo más interesantes son también el melancólico “Similarity”, el triste “Soubo” y el enérgico “Teisatsu”.

Esta segunda temporada es más dramática aún en lineas generales de lo que fue la primera, que contaba al menos con diversos momentos alegres repartidos a lo largo de los 13 episodios. En la segunda temporada tenemos en cambio una primera parte presidida por la tristeza por la marcha de las tres Rosas, una segunda parte presidida por la melancolía de Shimako y la feliz (y muy oportuna) llegada de Noriko a su vida (quizá el único momento de “respiro” en toda la serie), y una tercera parte decididamente dramática por los difíciles momentos por los que pasará la relación de las protagonistas principales de la historia. Serán precisamente los momentos protagonizados por Shimako y Noriko los más atractivos para el aficionado al Yuri en cuanto al descubrimiento de un nuevo amor se refiere, mientras que por otra parte será el emocionante desenlace de la pequeña crisis entre Yumi y Sachiko, tras una serie de desafortunados desencuentros y malos entendidos, los más interesantes en cuanto a dramatismo romántico se refiere.

También cabe destacar una vez más la profunda huella que deja Sei en las vidas de las alumnas de la escuela, aún después de marcharse del colegio una vez graduada, en especial en lo mucho que la añoran Yumi y sobre todo Shimako: la primera por no tener ya a su lado a su más fiel consejera durante los momentos difíciles como en la anterior temporada, y la segunda por sentirse absolutamente huérfana sin la presencia de su querida onee-sama. Y es que sin duda la marcha de Sei no fue tan sólo para ellas sino incluso para los propios fans de la obra algo muy difícil de superar.

Habitualmente suele considerarse esta segunda temporada (quizá también junto con la cuarta) como la menos brillante de las hasta ahora realizadas, si la comparamos con la perfección y originalidad de la primera o con el soplo de aire fresco que supuso la tercera temporada, por su carácter más alegre y la gran variedad de situaciones nuevas presentadas (vacaciones de verano, Festival escolar de Hanareda, Festival de Deportes de Lilian y viaje de las alumnas de 2º curso al extranjero). En cambio, la segunda temporada tiene tanto un tono más uniforme (y no precisamente salpicado de momentos alegres, sino por lo general de lo más tristes  y melancólicos), como una ambientación estrictamente centrada en la vida cotidiana de la escuela, sin otros momentos destacados más que las respectivas ceremonias de despedida de las antiguas alumnas y la de bienvenida a las nuevas.

Quizá con todos esos elementos en su contra puede parecer que esta serie pierde algo de interés en comparación con las otras temporadas, pero no podemos olvidar los evidentes méritos que también atesora: el relevo generacional en el colegio (con la despedida de las alumnas de tercero y la llegada de las nuevas de primero), la sucesión en los cargos de las Rosas (con la atribución de Sachiko, Rei y Shimako de los cargos de Rosa Chinensis, Foetida y Gigantea respectivamente), la aparición de importantes personajes nuevos en la franquícia de Marimite como Noriko o Touko, y muy especialmente los bellos e intensos momentos ofrecidos en cuanto a la relación principal de la serie entre Yumi y Sachiko, que únicamente hemos podido ver con tal intensidad hasta el momento en esta segunda temporada.

– El clímax final de la serie, construído, desarrollado y resuelto de manera excelente en tres sensacionales episodios que no tienen ni un minuto de desperdicio.

– Las caras nuevas que aparecen en esta segunda temporada, en especial los personajes de Noriko y Touko, ambos de gran importancia no solo en esta serie sino también en las siguientes, plantando así ya la semilla del futuro relevo generacional.

– La clara separación de los sentimientos de tipo fraternal de los de tipo romántico (a diferencia de la anterior temporada, en la que a menudo ambos quedaban entremezclados), ejemplificándose ésto a la perfección en el personaje de Shimako y su intensa relación fraternal por una parte con su onee-sama Sei y su (más intensa aún) relación romántica con su petite-soeur Noriko, siendo ambas relaciones tratadas de forma brillantísima.

– Los primeros episodios de esta segunda temporada, bastante prescindibles y de un nivel claramente inferior al resto de la serie. La fiesta de año nuevo en casa de Sachiko y el episodio de los supuestos “novios” de Eriko podrían haber sido simples partes anecdóticas explicadas dentro de otros episodios en vez de contar con la totalidad de sendos episodios para su desarrollo, dada su relativa poca importancia en la trama general de la serie. Afortunadamente la serie va “in crescendo” desde entonces hasta su conclusión, y no al revés, en cuyo caso los resultados finales habrían dejado un regusto más amargo.

– También en lo referente a los primeros episodios, el excesivo alargamiento de la despedida de las tres Rosas, nada menos que dedicando tres episodios a este arco argumental, cuando en un episodio (o a lo sumo en uno y medio) podría haber quedado esta parte resuelta de forma más que satisfactoria, y más teniendo en cuenta la brevedad general de la serie, contando de nuevo tan solo con 13 episodios para narrar todas las tramas planteadas. Si había algo que caracterizaba precisamente a la excelente primera temporada era lo bien aprovechados que estaban sus 13 episodios, tratando de una forma directa y concisa las numerosas subtramas presentes en la obra y sin darnos nunca la sensación de estar “alargándose más de la cuenta” ninguna de ellas.

ENLACES DE INTERÉS:

ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (1ª temporada)

ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (3ª temporada)

ANÁLISIS – Maria-sama ga miteru (4ª temporada)

Publicado el marzo 1, 2009 en Maria-sama ga miteru y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. HOLA LA VDDM,E GUSTA MUCHOI ESTA SERI Y MAS EL ANALISIS QUE HACES….AUN CADA QUIEN SU PUNTO DE VISTA… BUENO UNA PREGUNTA SERIASA ATAN AAMBLE DE DECIRME DONDE PODRIA BAJAR LOS OPENINGS Y ENDINGS DE ESTA SERIA TE LO AGRADSECIA

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