Una breve historia del Yuri

P R E S E N T A C I Ó N

A menudo solemos pensar que lo que disfrutamos en la época que nos ha tocado vivir (especialmente en el periodo de nuestra juventud) es siempre lo mejor, lo más original y de lo que mejores recuerdos guardaremos en el futuro con el paso de los años. De estas afirmaciones tan solo la última es incuestionable, pues (salvo casos traumáticos) está comprobado que nuestros mejores recuerdos son siempre los de nuestra época de juventud, por ser algo que está en la propia naturaleza humana.

Por lo general, para un veinteañero sus mejores recuerdos serán los de su adolescencia, para un treintañero lo propio, y así sucesivamente para quien ya pasó de los 40, 50, etcétera. La mejor época para todos ellos curiosamente siempre será la suya, la que les tocó vivir de jóvenes (ésto se ve muy a menudo en debates inter-generacionales en los foros de opinión). Pero no, no es que todas las épocas lógicamente hayan sido tan geniales e irrepetibles, sino que es tan solo como lo ve cada persona desde su propio punto de vista.

Cuando hablamos de un determinado ámbito artístico como el nuestro, el Manga y Anime con contenido Yuri, suele llegar un momento en el que, una vez ya hemos leído o visto lo más destacado de los últimos años, nuestra mirada comienza a dirigirse hacia el pasado en vez de resignarnos pacientemente a que se produzcan nuevas obras que llenen el vacío existente.

Si realmente nos interesa un determinado género, si somos de los que no se conforman tan solo con “lo último de lo último” y, sobre todo, si tenemos una mentalidad abierta y carecemos de prejuicios absurdos (como valorar tan solo las cosas por su llamativo aspecto moderno), entonces vamos a poder disfrutar de muchísimas más obras que aquellas que podemos encontrar tan solo en la actualidad. Y además vamos a poder comprender más en profundidad dicho género artístico, conociendo sus orígenes, sus pilares y estructuras básicas, sus temas recurrentes y su evolución, todo ello mediante la simple comparación de obras a lo largo de los años (una perspectiva que desde luego no tiene quien se limita a disfrutar tan solo de aquello que esté de actualidad).

Es por ello que hoy me gustaría hacer un rápido recorrido por lo que ha sido la historia del Yuri, para todos aquellos y aquellas que puedan tener curiosidad en saber cuáles fueron las raíces del mismo y quieran conocer también cómo se originaron algunas de las temáticas más recurrentes hoy en día en las obras que podemos disfrutar en nuestro tiempo, pues está claro que nada surge espontáneamente y que obras geniales y absolutamente originales ha habido bien pocas a lo largo de la historia (y ésto es aplicable a cualquier ámbito artístico, no solo a éste). Por supuesto debe quedar claro que este artículo no es más que un breve recorrido (como su propio nombre indica) muy por encima de la historia general del Yuri, y quien desee adentrarse más en profundidad sobre la materia puede encontrar libros enteros, extensos artículos y completas monografías dedicadas a tratarlo de una forma mucho más extensa y completa.

UNA BREVE HISTORIA DEL YURI
Por Sigfrido

Las lejanas raíces del Yuri, entendiendo “raíces” como el substrato del que luego se alimentarían los primeros Mangas que tratarían esta temática, se pueden encontrar en las novelas japonesas de principios del S. XX, en las que ya se comenzaba a tratar el amor entre mujeres como una temática principal y no solo como algo anecdótico entre algún que otro personaje puntual como hasta entonces. Entre las autoras más destacadas de la época sobresalió especialmente el nombre de Nobuko Yoshiya, una novelista de éxito con una gran producción de historias románticas a lo largo de su carrera. Hay que decir que no todas sus obras trataron siempre la temática lésbica, y ésta generalmente quedaba reducida habitualmente a relaciones platónicas transitorias durante la etapa escolar de sus protagonistas.

En esta época era de lo más normal este tratamiento tan ligero y discreto cuando se hablaba de relaciones amorosas entre mujeres, y de hecho así es como quedó definido en un género concreto como fue la llamada “Class S” a principios del S. XX. La letra “S” de la denominación hacía referencia entre diversos significados a Shoujo (“chica joven”), o a Sister (“hermana”).

Este género se caracterizaba por mostrar relaciones de amor platónico habitualmente entre compañeras de escuela o de trabajo (casi siempre una mayor, más madura y experimentada, y otra menor, más ingenua y que solía quedar encandilada por la mayor).

No obstante, su idilio romántico duraba por lo general el tiempo en el que coincidieran ambas en una determinada situación (en la escuela, en el puesto de trabajo, etc.), y al final acababa rompiéndose el vínculo, generalmente por tres causas principales: 1 – que la situación que propiciaba que estuvieran juntas terminara (lo habitual era la graduación al final de su paso por la escuela), 2 – que al hacerse mayores conocieran a un hombre con el que se acabaran casando, y 3 – por un final trágico que también truncara esa relación (cómo no, tratándose de una cultura como la japonesa, y en especial por la convulsa época histórica de principios del S. XX). Desde luego que eran otros tiempos y no es raro tampoco que este tipo de relaciones tan especiales fueran vistas en aquella época como algo meramente “transitorio” y que ya “curaría” el matrimonio, o por el simple hecho que las jóvenes enamoradas dejaran de verse con el paso de los años tras su etapa escolar.

También en esta época cabe destacar el auge del teatro musical Takarazuka, llamado así por la ciudad japonesa donde se encuentra emplazado (un habitual destino turístico por sus fuentes termales), que desde su primera representación en 1914 enseguida se hizo muy conocido por sus vistosos espectáculos interpretados por compañías enteramente compuestas por mujeres (al contrario que ocurría en el teatro Kabuki). Como en las obras del Takarazuka todos los papeles eran interpretados por actrices, tanto papeles masculinos como femeninos, inevitablemente se daba pié a situaciones de lo más interesantes para el público seguidor habitual de las obras de la llamada Class S, por lo que este tipo de espectáculos musicales llegó a tener incluso sus fuertes vínculos con dicho género.

Fuera ya del ámbito literario y del mundo del espectáculo, en cuanto al Manga propiamente dicho se refiere no fue hasta los años 70 que la temática Yuri comenzó a florecer en las obras que aparcían en las revistas Shoujo.

Bebiendo directamente de la tradición literaria de principios de siglo, las historias que solían representarse en aquellos mangas pioneros eran amores imposibles que casi siempre acababan en tragedia, entre un arquetipo de mujer más madura y sofisticada y otra más jovial e inexperta (típicos modelos característicos de la Class S, como hemos comentado anteriormente).

El primer Manga en presentar de forma seria una relación romántica entre mujeres fue Shiroi Heya no Futari, creado por Ryoko Yamagishi, y como no podía ser de otra manera abordó el tema con el habitual espíritu trágico tan común en la época.

En 1976, Itō Bungaku, editor de la revista Barazoku (“la tribu de la rosa”, una popular revista de temática Yaoi), comenzó a emplear el término Yuri (“lirio” en japonés) para referirse en las páginas de su columna de opinión (denominada Yurizoku  no heya, “la tribu del lirio”) a las lectoras de obras en las que se narraban relaciones románticas entre mujeres.

Según otras versiones, en diferentes publicaciones previas ya se venía empleando también el término Yuri referido a los romances que se daban entre mujeres, antes incluso de que fuera “oficialmente” acuñado por Itō Bungaku.

El término quedó con el tiempo recortado de “Yurizoku” a “Yuri”, y desde entonces se empleó cada vez con mayor aceptación tanto por los aficionados como por los propios profesionales del sector, aunque éstos han venido preferiendo hasta hace poco la denominación “GL” (“Girl’s Love“), pero cada vez está más asumida la palabra Yuri por todos los sectores de la industria.

Es común encontrar también la denominación Shoujo-Ai en occidente (sobre todo en EE.UU.) para referirse a las relaciones de amor entre mujeres de tipo menos explícito, dejando el término Yuri prácticamente para el Hentai (haciendo una peculiar analogía con el Shonen-Ai y el Yaoi, en función de si es menos o más explícito). Pero en Japón el término Yuri se emplea sin distinción para todo tipo de relaciones de amor entre mujeres, sean de la intensidad que sean. Es más, un japonés entendería Shoujo-Ai como un amor entre chicas muy jóvenes, casi niñas, por lo que no resulta nada conveniente emplear dicho término si no queremos ser tildados de “lolicons” en un debate o en un foro especializado (a menos que recurramos a la “disculpa” de que en realidad somos norteamericanos, y que por lo tanto le hemos dado el significado a ese término que nos ha dado la gana…)

El naciente género Yuri tuvo también una notable influencia por la imagen andrógina característica de las estrellas del Takarazuka, que se vió reflejada en numerosas obras que presentaban a personajes femeninos de aspecto masculinizado u ocupando roles tradicionalmente destinados a varones, como se vería perfectamente en una obra mítica como La Rosa de Versalles, de Riyoko Ikeda (autora también del gran clásico del Yuri Oniisama E… y de Claudine).

La protagonista de La Rosa de Versalles era educada desde niña como si de un hombre se tratase, para así continuar con la tradición militar de su familia. Óscar se comportaba completamente como un varón, tanto en su vestimenta como en su carácter, y tan solo su larga y hermosa cabellera dorada nos recordaba que ella era en realidad una chica. Los que disfrutamos de esta soberbia obra recordaremos siempre la devota protección de Óscar por la Reina Maria Antonieta hasta sus últimos días, y cómo no también su estrecha relación con la joven Rosalie, que llegaba a confesarle a Óscar que ella sería su “hombre ideal”… si fuera en realidad un hombre, claro está. Precisamente el teatro Takarazuka llevó a cabo una versión del clásico de La Rosa de Versalles, con gran éxito por cierto, siendo una de sus obras más recordadas entre su legión de seguidores.

El gran Osamu Tezuka había creado también años atrás otra obra de similar planteamiento llamada La Princesa Caballero, en la que igualmente se daban también ciertas situaciones puntuales de equívocos motivados por la ambigüedad del personaje, pero por razón de la época en la que fueron lanzadas estas obras no veríamos tampoco que estas situaciones acabaran concretándose en nada, dejando tan solo para el aficionado al Yuri un puñado de escenas que son recordadas sobre todo por su carga de subtexto en los diálogos de los personajes.

Como no podía ser de otra manera, La Princesa Caballero también contó con su propia versión musical para el teatro Takarazuka.

Afortunadamente a principios de los 90 estos tópicos de los amores entre mujeres que, por una parte tenían que acabar obligatoriamente en tragedia, por otra parte tenían que darse necesariamente entre una mujer mayor y otra menor (ya fuera en edad real, o simple apariencia y carácter más o menos maduro), o bien tenían que darse porque uno de los personajes se comportaba directamente como un varón, serán progresivamente dejados de lado.

Obras como Jukkai me no Jukkai (1992), de Wakuni Akisato, se apartan ya de la tendencia trágica tradicional, y otras como la popularísima Sailor Moon (también de 1992), se “atrevió” a mostrar a dos de sus personajes más destacados durante la tercera temporada (Haruka y Michiru) como una pareja estable de dos chicas enamoradas, con total normalidad además, sin un trasfondo escandaloso ni morboso (típico éste más bien en el ámbito Shounen cuando se trataba esta temática).

Su mayor logro como decimos era presentar esa relación como pública y notoria (inédito hasta entonces para un tipo de obra de máxima audiencia y amplísima difusión en Manga y Anime como era Sailor Moon), siendo además aceptada completamente esa relación Yuri por las demás protagonistas de la obra sin el menor rechazo por su parte. De hecho, veíamos a Haruka flirtear en ocasiones con Usagi, la protagonista de Sailor Moon, a la que llegaba a dar un apasionado beso al poco de conocerse. La verdad es que a Seiya tampoco le faltó mucho para darle otro a la ingenua Usagi, estableciéndose entre ambas además una bonita y muy interesante relación en la parte final de la serie, que dió pié a numerosos fanfics y doujinshis por parte de los aficionados, que veían un gran potencial en ambas como pareja (entre los que por supuesto me incluyo, pues creo fervientemente que el personaje de Seiya le daba mil patadas a Mamoru y hacía bastante mejor pareja con Usagi).

Por si fuera poco, otros personajes tan queridos para los fans como Ami o Rei tenían también en la serie algún que otro “desliz” o situación al menos de lo más interpretable, como Ami en el especial del volumen 13, en el que recibe una carta de amor de un espíritu maléfico (que al final se descubre que es femenino) y Rei también en otro divertido especial de ese mismo volumen cuando es poseída por otro espíritu (femenino también) y empieza a perseguir a sus compañeras de escuela para robarles besos. Además, tanto Ami como Rei tenían en alguna ocasión sus buenas líneas de diálogos bien cargados de subtexto en sus estrechas amistades con Makoto y Minako respectivamente, siendo la pareja ReiMinako otra de las sin duda más popularizadas en el mundo de los doujinshis, por esas pequeñas “pistas” que nos dejó Naoko Takeuchi a nuestra libre interpretación.

Y podríamos estar hablando de más y más indicios presentes en la obra, como la relación también de lo más particular que se crea entre Chibiusa y Hotaru (que de haberse profundizado más habría resultado absolutamente escandalosa para la época: Yuri entre apenas unas niñas), e incluso percibiéndose también en el bando de las villanas, como en el caso de Sailor Lead Crow y Sailor Aluminium Siren… pero no acabaríamos nunca. No obstante todo lo dicho, aún hay numerosos fans de Sailor Moon que llegan incluso a negar toda existencia de Yuri en la obra (quizá verían la versión norteamericana de la serie en la que Michiru y Haruka eran “primas”, versión recortada y manipulada a más no poder), a los que tan solo les podemos recomendar una cosa: que acudan a un buen oculista.

Teniendo en cuenta además que Sailor Moon estaba dirigida para una amplia franja de público comprendido entre chicas de Primaria y Secundaria, lo cierto es que el mérito es aún mayor si cabe. Por supuesto ésto no fue nada bien visto como ya hemos dicho en países de mentalidad mucho más cerrada donde posteriormente se emitiría la serie, y Sailor Moon ha pasado a la historia también por ser una de las obras más censuradas en su momento, llegando a recortarse ciertas escenas y reescribiéndose diálogos enteros para “proteger” a los jóvenes espectadores de ciertos temas “inapropiados” presentes en la obra.

Gracias al descomunal éxito que tuvo en la época Sailor Moon, que se erigió a partir de entonces como la “obra de referencia” del género de las Magical Girls, surgieron numerosas obras que trataron de imitar su misma fórmula, y eso que Sailor Moon no era para nada una obra que pudiéramos considerar que destacara por una calidad artística excepcional (en especial en su mediocre adaptación al Anime, no así en su versión de Manga), y fueron creándose año tras año todo tipo de series con jóvenes escolares con poderes mágicos como protagonistas. Series de Magical Girls ya había habido antes que Sailor Moon, que a nadie le quepa la menor duda, pero hay un dato importante que podemos destacar aquí como es la cierta presencia partir de entonces (en mayor o menor medida) que el Yuri tuvo en muchas de las series del género por “herencia” directa de Sailor Moon, como si fuera un elemento más como las populares transformaciones, los objetos mágicos o las simpáticas mascotas de las Magical Girls.

Así, en la popular Cardcaptor Sakura (1996) veríamos también la presencia del Yuri de forma destacada en el inolvidable personaje de Tomoyo, así como en otras obras del género como en versiones modernas de Cutey Honey y en otras que quedan ya a la interpretación de los fans como en Kamikaze Kaito Jeanne, Pretty Cure o la más reciente Mahou Shoujo Lyrical Nanoha.

Afortunadamente para el espectador aficionado al Yuri “de calidad”, los 90 no fueron tan solo los años dorados para el género de las “Magical Girls”, con Sailor Moon como su máxima expresión. Todos los aficionados al Yuri debemos estar sin duda agradecidos por lo que significó esa gran serie en su momento (y la influencia que sigue teniendo aún a día de hoy, con sus numerosas imitadoras), sobre todo por lo que ya hemos mencionado de presentar sin reparos en la obra a una pareja Yuri con total normalidad, siendo una producción destinada para un público lo más amplio posible como era costumbre en las series más populares escogidas por la Toei Animation para convertirlas en fenómenos televisivos de masas (como Saint Seiya, Dragon Ball o One Piece), y que gracias a ello la imagen del Yuri mejorara bastante respecto a como se le había visto hasta entonces, como un género muy minoritario (casi marginal), de carácter adulto y eminentemente dramático.

Con Sailor Moon precisamente se desdramatizó bastante esta visión sobre el género y otras obras se animaron a presentar relaciones Yuri sin estar atadas necesariamente a los prejuicios del pasado.

Precisamente durante los últimos años de la década de los 90 pudimos disfrutar de algunas de las mejores obras que ha dado el género, como Shoujo Kakumei Utena (1997) y Devilman Lady (1998).

La primera es una absoluta Obra maestra del Anime en general de todos los tiempos, no solo del ámbito del Yuri, por su estilo único, su excepcional argumento (repleto de simbolismos), su hechizante puesta en escena y ambientación, y cómo no, por su originalísima música.

La segunda es una excepcional revisión del mito de Devilman (un clásico de Go Nagai repleto de acción y terror), ahora presentado desde el punto de vista de una protagonista femenina, que superaba con creces la obra original y demostraba que la temática Yuri también podía tratarse de una forma seria y adulta para un público eminentemente masculino, como al que estaba destinado esta serie.

También a finales de aquella década, en 1998, la escritora Oyuki Konno comenzaba a publicar su célebre serie de novelas ligeras llamada Maria-sama ga Miteru. Hay que decir que la “serie” de novelas como tal comenzó a partir de ese año, aunque en el anterior (1997) ya habíamos visto en forma de relato corto de la autora un especie de “ensayo general” de aquello en lo que luego se convertiría su obra. Gracias a la gran popularidad que fue logrando esta serie de novelas, años después serían adaptadas al formato Anime en forma de diversas series a partir del 2004.

La temática presente en estas novelas era de clara inspiración en la tradición de principios de siglo de la Class S, con sus amores platónicos entre alumnas de selectos colegios femeninos, con sus relaciones entre “hermanas” (soeurs) creadas entre alumnas de cursos superiores con las de cursos inferiores. De hecho, esa temática tan clásica de los amores entre chicas en la etapa de la enseñanza secundaria permanece monopolizando buena parte de las temáticas presentes en las obras que fueron serializadas en las primeras revistas dedicadas por completo al género Yuri, que hemos visto nacer también a lo largo de esta década, como la revista Yuri Shimai (2003-2004), su sucesora la Comic Yuri Hime (desde el año 2005 en adelante) y otras revistas del sector que han apostado también por este género.

Por otra parte hay que destacar también en la presente década la presencia de contenido Yuri en todo tipo de obras (aunque a menudo tan solo como simple “fanservice”), y no solo en aquellas que tradicionalmente eran más proclives para tratar estas temáticas, como eran las ambientadas en escuelas de secundaria.

Así, paralelamente a las obras de siempre, que continuaban tratando temáticas realistas situadas en colegios mixtos o, a ser posible, enteramente femeninos como escenario idóneo para que se dieran relaciones Yuri entre sus alumnas (Strawberry Panic! estaría aquí entre las que lo muestran de una forma más explícita), fueron apareciendo progresivamente también otras obras con contenido Yuri que se apartaban de la tendencia general y contenían notables elementos de fantasía.

Por una parte tendríamos todas aquellas obras que se podrían enmarcar en el ámbito de la fantasía “ligera”, como sería el caso de Mai HiME, Kannazuki no Miko, Kashimashi, Blue Drop o Mnemosyne, y también aquellas otras ambientadas ya directamente en mundos alternativos, como en el caso de Mai Otome o en el de Simoun.

Otras grandes obras no del todo realistas ni tampoco eminentemente fantásticas como Noir o la reciente Canaan han demostrado también que el contenido Yuri puede “casar” perfectamente con cualquier género, hasta con los más típicamente Shounen de acción e intriga, más allá de las ambientaciones más tópicas situadas en idílicos colegios femeninos. De hecho cada vez viene siendo más habitual (por fortuna) encontrarnos con “situaciones Yuri” o potenciales parejas en absolutamente todo tipo de obras, hasta en aquellas donde nunca lo hubiéramos podido esperar hasta hace poco.

Aún así está claro que la tradición “pesa mucho” y las temáticas tradicionales de amores escolares van a continuar presentes por más que pasen los años en “primera línea de batalla” del Yuri.

Aunque la verdad, si nos siguen obsequiando con obras como Girl Friends o Aoi Hana no pondremos la menor pega porque se siga explotando este filón, que hoy por hoy dista mucho aún de presentar síntomas de agotamiento.

En definitiva el género Yuri sigue en constante evolución como hemos podido ver a lo largo de los años, ciñéndose en unos casos aún a sus raíces originarias y en otros apartándose decididamente de cualquier tópico, con la firme voluntad de explorar otros caminos.

Como todo género, el Yuri cambia y evoluciona, así como cambia y evoluciona también la sociedad y por tanto los gustos particulares de los consumidores de Manga y Anime.

Sabemos el tipo de obras que se viene haciendo en los últimos años y las que probablemente seguirán haciéndose en los próximos, pero no sabemos a ciencia cierta qué tipo de obras veremos de aquí a una década.

Esperemos que toda evolución sea siempre para ir a mejor.

Publicado el diciembre 12, 2009 en Columna de Sigfrido y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 13 comentarios.

  1. Buah! Yo no diría precisamente que es breve (vale, comparado con un libro quizás sí…) pero he leído el artículo entero y tengo que decirte que me ha gustado mucho ^^
    Yo adoraba Sailor Moon de pequeña (mi personaje favorito era Rei =D) pero ahora me doy cuenta de que no me enteraba de nada de lo que sucedía… =S
    Si tuviera que explicar el argumento, realmente no sería capaz, pero lo que sí recuerdo es el auténtico cacao mental que me crearon con el sexo (ya no con su orientación sexual) de los personajes. Primero con Haruka y luego con las tres que cantaban. Yo estaba convencida de que eran tíos, pero luego, cuando se transformaban llevaban modelito y tenían tetas… realmente no entendía nada…
    Y respecto a lo de la censura, el otro día al ver un par de capítulos de Sailor Moon me indigné: a Haruka ya no es que diga que es prima de Michiru, ¡es que la tratan de hombre! Qué rabia me dio cuando oí a Michiru decirle a Haruka “¿Qué te pasa, estás celoso?”
    Uff, me quejo de la longitud de tu artículo y hago un comentario como este… =S
    En fin, gracias por hacer un blog tan fantástico sobre yuri =)

  2. Gran artículo ^^. La verdad es que lo que dices hacia el final es cierto, el yuri se ha ido metiendo dentro de otros géneros, lo que es normal y de agradecer (cuando no sólo se trata de fanservice, claro :P), de manera que empieza a estar presente en muchas y variadas obras, ya sea en personajes puntuales, secundarios o protagonistas, presentado de manera más o menos explícita, pero presente.

  3. Mis sinceras enhorabuenas por este gran artículo, me lo estoy leyendo por cachos pero la verdad es que me está encantando (poco denso incluso para lo mucho que se puede contar, jaja por eso pones que se llama “breve” historia del yuri).

  4. Me ha encantado el articulo, si señor. Muy centrado en las raices y resumiendo muy bien los ultimos años. Además estoy de acuerdo en que el topico de las colegialas sigue pesando demasiado (lo que no quita que haya obras de colegiales buenisimas) y espero que el yuri evolucione hacia otras temáticas más variadas.
    Buen artículo, saludos

  5. Gracias por vuestros comentarios. Me alegra saber que os ha gustado el artículo.

    Hace ya algún tiempo que tenía pensado hacer uno de esta naturaleza, pero nunca encontraba el momento para ponerme, por toda la dedicación que ello implica. Lo cierto es que un artículo de este tipo siempre va bien que esté en un blog como éste, para quien no se conforma solo con lo actual (y si alguien se anima a ver obras clásicas después de leerlo mejor que mejor entonces). Por supuesto no es casualidad que haya sido precisamente en estos días (por encontrarme liado recopilando información para la Yuri-lista de Manga) cuando me he animado a hacerlo finalmente. Gracias una vez más por dedicar vuestro tiempo a Michiru.

  6. Wow! felicidades por el artículo, te quedó muy bien x3.
    Al principio me asusté por el largo del texto, pero el contenido lo valía xP.
    Es muy interesante conocer cómo se originó todo, mencionaste varias obras que ni conocía y decidí bajar algunas de ellas. Es cierto que no hay que discriminar por cómo se vea una serie, pero muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, jeje. Esperemos que sigan saliendo muchísimas series de este género y que la historia del yuri se siga construyendo ^^.
    Muchas gracias por dedicar tu tiempo a escribir todos estos artículos n__n.
    Saludos :3

  7. Gracias por tu comentario, WindCat.

    Ojalá en los próximos años podamos seguir disfrutando los aficionados de muchas más obras de calidad como las citadas en el artículo.

    Un saludo.

  8. wow!!! Una genial investigación tremendamente bien estructurada que nos explica los origenes y la evolución del Yuri e verdad te felicito por tu gran trabajo y esta gran revista que trata de ampliarnos un horizonte en cuanto a este género del anime se refiere.

  9. lis-carina121131618

    ami me gustaria saber si hay libros de genero yuri

  10. Hola lis-carina.

    Si te refieres a tratados en general sobre historia del Yuri sí que hay unos cuantos, lo malo es que no están en nuestro idioma. Se pueden encontrar por ejemplo en Inglés varios libros publicados por James Welker sobre la materia, así como diversos estudios en profundidad elaborados por la famosa Erica Friedman de Yuricon/Okazu, así como también son conocidos en Japón los diversos especiales que sobre historia del Yuri ha ido sacando la editorial Ichijinsha en el marco de su conocida revista Comic Yuri Hime.

    En Castellano por desgracia hay que decir que está el tema aún muy verde… así que todo aquél o aquélla que se animara podría tener ante sí un muy interesante campo donde adentrarse si le gustara el Yuri y deseara realizar tareas de investigación (y su posterior divulgación). Seguro que muchos y muchas fans del Yuri agradeceríamos bastante dichos trabajos e iniciativas.

  11. Felicidades por el artículo, es el más completo y mejor escrito que he encontrado en la red. He empleado algunos datos para una exposición sobre el manga que he de presentar en la universidad, así que muchísimas gracias.

  12. Gracias a tí por dedicarle tu tiempo a esta revista, kaworu141.

    Un saludo.

  13. Increíble articulo, me emociono bastante, incluso logro sacarme una que otra lagrima. Plasmo perfectamente la belleza del genero y sus orígenes.
    Una vez mas te felicito por el grandioso articulo.

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