RESEÑA – Witchblade

En los últimos años hemos asistido a toda una serie de adaptaciones (con mayor y menor fortuna, hay que decir) de grandes clásicos del cómic norteamericano de súper héroes trasladados al ámbito del Anime: El Hombre de Hierro (Iron Man), Lobezno (Wolverine) o La Patrulla X (X-Men) han tenido sus respectivas versiones japonesas de la mano del prestigioso estudio Madhouse. Pero algunos años antes de esta reciente “moda” de adaptaciones de éxitos del Cómic U.S.A. ya pudimos disfrutar de una popular obra de ese mismo ámbito adaptada al Anime con unos resultados además bastante aceptables: Witchblade.

Se trataba de una adaptación del conocido cómic norteamericano publicado por Top Cow (Image Comics) desde el año 1995, que relataba las aventuras de la atractiva detective de homicidios neoyorkina Sara Pezzini y sus cruentos enfrentamientos tras tomar posesión de un misterioso artefacto que, una vez adherido a su brazo, le permitía deplegar un descomunal poder destructivo que la llegaba a transformar físicamente al utilizarlo cada vez que tenía que enfrentarse a sus adversarios, que ansiaban arrebatarle tan preciada posesión (y por supuesto en su caso con fines nada altruístas). La serie destacaba sobre todo por su impactante estilo visual y por la oscura y sensual ambientación lograda, lo que la llevó a hacerse muy popular y a dar paso como suele ocurrir en el caso del cómic norteamericano a innumerables derivados y crossovers con otras obras, como con Spawn, con los X-Men, con La Liga de la Justícia e incluso hasta con Lara Croft, la célebre heroína de la saga Tomb Raider.

Como según la propia mitología de la obra la Witchblade ha pasado por numerosas portadoras a lo largo de la historia (y también algún que otro portador, aunque casi siempre han sido mujeres las elegidas), este planteamiento de base ha hecho propicia a esta franquicia para ser objeto de las más diversas reinterpretaciones, como precisamente la que veremos hoy aquí.

La adaptación japonesa corrió a cargo del prestigioso estudio GONZO en el año 2006, precisamente en un año clave para dicho estudio ya que se puede decir que a partir de ese año se evidenció una progresiva decadencia que los fans hemos podido apreciar durante este último lustro, con obras de una calidad muy variable y que lejos han quedado ya de sus mejores producciones de la primera mitad de la pasada década.

Precisamente muchos recordarán que justo antes de ese crucial año 2006 aún pudimos disfrutar de una de sus más inspiradas producciones como fue Speed Grapher, quizá la última “gran obra” de GONZO hasta el momento, pero no podemos olvidar tampoco la más que aceptable adaptación de Witchblade a la que le dedicamos hoy este artículo.

Hay que decir en primer lugar sobre el Anime de Witchblade que no se trata de una simple adaptación sin más del cómic norteamericano a un producto pensado para lo que sería el gusto del público japonés, sino que conservando apenas unos elementos esenciales característicos de la obra original (como el propio artefacto de la Witchblade, el tener una protagonista femenina “de muy buen ver” y su conversión en una peligrosa criatura diabólica con un poder descomunal) se nos presenta aún así como una obra muy diferente del cómic original, lo cual como suele ocurrir en estos casos resulta bastante de agradecer (al menos cuando las cosas se hacen medianamente bien, como ocurrió en este caso).

A lo largo de los 24 episodios de la serie se nos presenta fundamentalmente la lucha de una atractiva mujer llamada Masane Amaha en tres frentes muy distintos: en primer lugar su lucha diaria por tratar de salir adelante junto a su encantadora (y ciertamente madura para su corta edad) hija adoptiva llamada Rihoko, en segundo lugar su forzada participación como usuaria de la Witchblade en una despiadada contienda entre poderosas compañías tecnológicas y en tercer lugar lo que sería ya su particular (y más bien estrellada) vida amorosa en el plano sentimental.

La serie se puede catalogar más como de acción y fantasía que como de intriga o terror, como quizá algunos podrían haber llegado a pensar en un primer momento tras haber visualizado algún trailer o unas cuantas imágenes sobre la misma. Más aún probablemente entre quienes conserven todavía el entrañable recuerdo de la fabulosa serie Devilman Lady, con la que Witchblade por desgracia guarda menos parecidos estilísticos de lo que a muchos nos hubiera gustado (en especial entre el público yurista).

A pesar de ello hay que decir que, comparaciones odiosas a parte, Witchblade es una entretenida serie que se hace bastante digna de ver ya sólo por sus propios méritos: buen diseño de personajes, ambientación más que correcta, escenas de acción muy aceptables y un desarrollo de la trama de lo más ágil, “digerible” y accesible para todo tipo de espectadores (a lo que ayuda sin duda el hecho de contar con un argumento sencillo y tampoco sin demasiadas pretensiones). Mención especial merecería también el destacado reparto de seiyuus que podemos encontrar en la obra, con Mamiko Noto en el papel de Masane, Shizuka Itou como Shiori o Nana Mizuki como María, todas ellas como siempre fantásticas en sus respectivos papeles.

Pero a tenor precisamente de lo antes comentado sobre el hecho de situarse esta obra justo en la frontera que marca el fín de la época dorada de GONZO y el comienzo de su decadencia, hay que mencionar también lógicamente cuáles son sus puntos más flojos, comenzando quizá por aquellos que resultan bastante notorios como son el escaso desarrollo que se le dá a algunos de los personajes secundarios con los que cuenta la obra (llegando a cuestionarnos francamente a menudo qué pintaban ahí), así como el más evidente aún si cabe exceso de contenido Ecchi del que hace gala la serie (y que roza a veces incluso la vulgaridad, algo impensable hasta entonces en un estudio de la categoría de GONZO). El que contínuamente se esté empleando el tan manido tema de los grandes pechos de la protagonista como recurso cómico acaba perdiendo al poco tiempo toda la posible “gracia” de la situación, como por otra parte suele ocurrir casi siempre que se abusa de este tipo de “gags” en cualquier serie.

Además, dejando de lado el buen diseño de la propia protagonista en su forma alterada por el poder de la Witchblade (que más o menos respeta el cómic original), en general el resto de transformaciones de sus antagonistas dista mucho de estar a la altura de lo que cabría esperar, con un peculiar (y en mi opinión bastante inapropiado) estilo entre lo psicodélico y las influencias “setenteras” que ciertamente podría haber sido bastante más inspirado para el tipo de obra de la que se trataba. Dicho de otro modo: que las rivales de Witchblade parecieran más unas estrafalarias “Go-Gos de discoteca” posando para algún reportaje fotográfico de una revista “picante” en vez de mostrárnoslas como auténticas villanas de aspecto temible no es algo que tampoco acabara favoreciendo demasiado a la serie a nivel estético, ni algo que por otra parte contribuyera a la adecuada ambientación que una obra de estas características requeriría.

Entrando ya en el contenido Yuri presente en esta serie hay que dejar claro ante todo que éste es más bien escaso, pero al menos se trata de un contenido obviamente relevante en cuanto a lo que determina el comportamiento de ciertos personajes dentro de la trama de la obra. Es decir, lo suficiente al menos para que a efectos de esta revista la destaquemos por encima de otras muchas donde el contenido Yuri no pasa de lo meramente anecdótico o se queda tan solo en lo interpretable.

En Witchblade tenemos como mayor exponente del contenido Yuri presente en la obra a la sádica y atormentada Shiori Tsuzuki, que llevará su obsesión amorosa por su bella superior, la Dra. Reina Soho (fantástico personaje, por cierto), hasta unos extremos que le harán perder literalmente la razón por la pasión cada vez menos disimulada que siente por su amada. Ésto lo veremos primero en sugerentes miradas e inequívocos gestos “más que afectivos” de Shiori hacia Reina, que irán dando paso a situaciones sin duda cada vez más “interesantes” para los y las fans del Yuri, llegando ya Reina a ser plenamente consciente de ello y no dudar en utilizarlo en su favor incluso en un momento dado como única “vía de escapatoria” en cierta situación delicada a la que tendrá de enfrentarse.

Por otra parte también podemos encontrar un cierto contenido Yuri (pero ya de mucha menor intensidad y en absoluto tan evidente como el caso de Shiori) en el personaje de Aoi, una bonita muchacha que corre el funesto destino también de haber sido fruto de los inhumanos experimentos realizados por la compañía rival de aquélla para la que trabaja Masane. Aoi se convertirá en la fiel compañera y mano derecha de la despiadada María desde que ésta en un primer momento le perdone la vida (algo sorprendente sin duda a tenor de cómo habían sido hasta entonces los “entrenamientos” de María), y ambas se convertirán en la cabeza visible de la compañía liderando a las nuevas generaciones de “clones” de la Witchblade original. Aunque en la serie la relación entre ellas no queda en definitiva más que en algo “interpretable” por los y las fans, no cabe duda que la especial química que se hace palpable ente ambas ha sido no pocas veces interpretada como de un más que posible carácter Yuri.

Witchblade es en definitiva una obra que sin ser ninguna maravilla resulta bastante aceptable en líneas generales, resultando especialmente recomendable para quienes gusten también de obras de acción y fantasía más allá de los clásicas historias ambientadas en escuelas de Secundaria, de las que además conviene periódicamente desconectarse un poco para no llegar tampoco a “empacharnos”. Se trata como ya he comentado de una obra sencilla y amena, de aquéllas que se llegan a hacer incluso cortas, siendo muy “digerible” como decía antes y que técnicamente presenta un aspecto más que correcto, como no podía ser tampoco de otro modo viniendo de GONZO. Y ello aunque como en este caso no se tratara más que de un simple “encargo” externo por así decirlo, y no algo en esencia surgido del enorme talento artístico que desde sus inicios ha venido acreditado regularmente este gran estudio. Si le dáis una oportunidad no creo que os defraude.

Publicado el junio 28, 2011 en Witchblade y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. ME ENCANTO ESA SERIE ESPERO OTRA SECUELA

  2. Esta serie a mi me gustó mucho. Es entretenida y, como tú bien dices, aceptable aunque no magnifica. Aún así le tengo un cariño especial, será porque fue a partir de verla cuando me interesé mucho más en el anime, sobretodo en el yuri!… Por cierto, tambien me encantó Rihoko, es una niña muy lista con una muy bonita relación con su madre.

    Exelente valoración!

  3. Desde que empecé a leer la reseña se me venía constantemente Devilman Lady a la cabeza😛 y un poquito más adelante: tu aclaración jaja

    Bueno, no me ha gustado mucho lo del Ecchi, pero le daré una oportunidad🙂

    Muy muy completa la reseña, me ha animado a ver la serie.

  4. Acabo de ver el anime, me esperaba más acción, o bueno, supongo que quería más acción, pero en general me gustó, llegó a engancharme, no de una forma en la que la espera por el siguiente capitulo se hiciera ”insoportable”, pero me enganchó.

    El yuri fue escaso pero directo, prefiero eso a leerlo entre lineas xD.
    Aunque creo que lo que más me gustó, fue el vinculo entre la madre y la hija.

    Una reseña genial, gracias a ella me animé a verlo.

    Saludos.

  5. la he visto y me gusta, me recuerda un poco a Gantz (serie sin contenido yuri)

  6. Me encanta poder venir y siempre encontrar algo bueno que ver.

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